Motherhood

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Un gran versus impone fundamentalismos y divide a las mujeres en dos grandes bandos: las que dan de mamar y las que no. Como aquel otro que divide entre las que tuvieron parto natural y cesárea.

Yo sí di de lactar, pero no tuve parto natural. ¿Es que acaso no “parí” a mi hijo? ¿No lo vi nacer? ¿No sentí dolor? ¿Angustia? ¿Emoción, miedo y felicidad? ¿Qué es sino “parir”?

Cuando escucho a los fundamentalistas del parto natural o a los fundamentalistas de la lactancia materna no pudo evitar sentir bronca: ¿es justo que las mujeres que no pudieron dar de mamar o las que tuvieron que terminar en una cesárea sientan culpa o vergüenza?

Hay bebés que son alérgicos a la leche materna y sus madres tienen que contener sus ganas de amamantarlos para no perjudicar su salud. Como también hay mujeres que corren riesgo de vida al someterse a un parto natural. ¿Qué es lo que tienen los fundamentalistas para decirle a estas mujeres? ¿Que son excepciones a una regla? No, no son excepciones: son situaciones que pasan muy seguido y somos muchas mujeres que no podemos experimentar la alternativa “natural”.

Creo que la lactancia materna es el mejor alimento que puede recibir un bebé para su crecimiento y desarrollo. Los nutrientes y anticuerpos que reciben son claves en su alimentación y sistema inmunológico. Pero también la leche de fórmula ha alcanzado niveles de calidad altísimos. Aunque el tema tampoco se agota ahí y un fundamentalista te hablaría del vínculo entre madre e hijo. Hay muchas maneras de fortalecer el vínculo entre madre e hijo: la lactancia materna no es el único.

También creo que el parto no intervenido es la forma más natural por la que puede nacer un bebé. Pero también sé que en situaciones en las que corre peligro el bebé o su madre, el parto intervenido no sólo es el único camino sino que es el correcto.

Es correcto que las políticas de Estado defiendan y promulguen la lactancia materna como la alternativa más natural y nutritiva (además de ser gratis) para un bebé. Los medios y las redes sociales tienen el mismo deber y nos tenemos que sumar al compromiso de transmitir la importancia que tiene la lactancia materna en el crecimiento y desarrollo de un bebé.

Con lo que no comulgamos es con los fundamentalismos que no hacen más que instaurar prejuicios y fronteras sociales. Hoy arranca la Semana de la Lactancia Materna y, antes de sumarnos al compromiso de comunicar su importancia, queríamos dirigirnos a este otro “bando” de mujeres que quisieron con todas sus fuerzas pero no pudieron dar de lactar.

 Por menos prejuicios y fundamentalismos. Hasta el próximo post!


Comentarios

  1. ME ENCANTO ESTE POST!!!!! estoy terriblemente en contra de los fundamentalistas. Existen los grises en la vida, y por sobre todo, siempre pero siempre lo primordial es la salud del bebe. Asi que siempre tome decisiones teniendo esa premisa por delante. Tuve cesarea, porque llegue a la fecha y mi hija no bajaba, mi doctora me lo recomendo, y accedi porque entendi q “ella es la que sabe, la q me conoce y la que sabe lo q es mejor para el bebe” si no confio en mi doctora, entonces porque la elegi! Ella es y fue mi ginecologa y luego se transformo en mi obstetra. Y tuvimos una excelente cesarea. Pude amamantar a mi hija desde que nacio hasta los 11 meses . Pero a partir de los 6 meses se alimento de manera mixta tomando mi leche y leche de formula ya que volvi al trabajo a su 4 to mes de vida. Esa fue mi experiencia en ambos temas pero lamento mucho que socialmente hablando “se castigue” a las mujeres que deciden por eleccion o por fuerza mayor una cosa por sobre la otra. Una cosa que me di cuenta siendo mama, es que los hijos son todos distintos, y las situaciones y vivencias son distintas, existe una amplia paleta de grises, por eso no existen los manuales ni los fundamentalismos al respecto. Les dejo mi blog con una mirada simpatica y graciosa sobre el tema. besos , muy lindo el blog

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