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Hace unos días, nos despedimos de un GRAN amigo: nuestro querido CHUPETE. Nos acompañó desde nuestros primeros días en Neo, cuando Trini era muy chiquita (nació con 900 gr. con 26 semanas de gestación) y la enfermera nos recomendó su uso, para que vaya practicando la succión (reflejo que todavía no tenía desarrollado por su prematurez). 

Para Trini, el chupete fue mucho más que un “objeto de transición”. Fue su compañero de noches sin mamá. Fue también, maestro de “succión”, porque no sé si saben, pero cuando los prematuros son muy chiquitos se alimentan a través de una sonda que va directo al estómago. Es decir, no succionan instintivamente como un bebé que nace a término. Tienen que desarrollar ese reflejo. Y el chupete facilita la tarea.

Con el tiempo, lo fue usando cada vez más, a tal punto que una noche sin su “tete” se volvía una misión imposible. 

Sin embargo, con dos años y cinco meses, consideré que es un buen momento para intentar que lo dejara. Lo venía meditando hace unos meses, pero quería que pasara la mudanza y mi viaje a Chile. Necesitaba que fuera en un momento donde ella estuviese contenida y con emociones moderadas. Así que, con la decisión tomada dije: “Vamos a hacer el intento”. Entonces, le propuse llevarles todos sus chupetes de regalo a los caballos. Animal que adora. 

El lunes pasado fuimos con su papá, los tres juntos, a regalarles los chupetes a los “icos“. Los dejó como si nada y se fue contenta. Yo me las veía negras porque me imaginaba que durante unas cuantas noches no iba a dormir. 

Ese mismo día, cuando le agarró el cansancio, empezó a reclamar sus chupetes. Le explicamos varias veces, que ella se los había dejado a los caballos, y le mostramos el vídeo que habíamos filmado. Después de un rato, se quedó dormida con nosotros y durmió de corrido hasta las 8:30 am del día siguiente. ¡Increíble! Se levantó y en el día preguntó un par de veces por sus chupetes, pero ya sin angustia. Ella misma se explicaba que se los había llevado a los icos

Ayer fue nuestra segunda noche sin chupete. Tardó en dormirse, pero no lloró. Me quedé con ella hasta que se durmió y volvió a descansar bárbaro.

Ahora, vamos por la tercer noche. Todavía no canto victoria pero creo que venimos muy bien. ¡Funciona el temita de los animales! Jaja. Obvio, es importante que el proceso vaya acompañado de una decisión clara de parte de los padres. Tenemos que estar seguros de que ellos van a estar bien y acompañarlos en el proceso. ¡Eso sí! Hay que asegurarse de que no aparezca ningún chupete dando vueltas, porque están en el horno.

La primer foto es de los primeros días de Neo de Trini con un chupete para “prematuros” que, así y todo, le quedaba enorme.

La segunda, dos años y cinco meses más tarde, es un retrato de la feliz despedida de nuestro querido aliado que recordaremos con mucho cariño.


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