LifeStyle

las cuatroMe tuve que ir lejos para darme cuenta cuánto me gustan y cuánto extraño ciertas cosas. No, no extraño el dulce de leche (aunque me  encante y lo prefiera antes que el chocolate). Hace un mes que nos mudamos y ya siento que necesito un poco (aunque sea una hora, una tarde, unos minutos) de estas 5 cosas.

UNO. Mi mamá.

Soy muy mamera y todavía me cuesta cortar el “cordón”. No extraño a mi mamá, extraño su p r e s e n c i a. Las charlas en el jardín con un té rojo de por medio, nuestras salidas de los miércoles y hasta su mirada inquisitiva, penetrante y analítica (porque me analiza cada palabra y cada gesto). Hablo mucho por teléfono y por videollamada, una extraña “cercanía” que me hace sentir aún más lejos.

DOS. Mis amigas y un buen café.

Extraño ambas cosas, pero juntas. Tomar un buen café con amigas y llorar de la risa, l i t e r a l. Eso no tiene precio y tampoco se consigue de un día para el otro. Lo extraño, y mucho. Esas juntadas en las que el tiempo nunca alcanza, en las que el lenguaje se traduce en grititos poco femeninos y carcajadas que nunca terminan.

TRES. El dulce de batata.

Lo amo. Y lo extraño. No cualquier dulce de batata, el que tiene el verdadero gusto a batata y viene como “grumoso”. Odio los que son tipo “gelatina”. Ni un helado, ni una torta, ni la galletita Oreo más rara del mundo (con menta, con yogurt, con confites -falta que inventen las Oreo con carne-) se equipara al verdadero dulce de batata. Ah, y con queso, obvio. Pero eso sí lo tengo acá.

CUATRO. Mis libros.

Hace un par de años diseñé mi propia biblioteca y un talentoso carpintero me la hizo. No le puse adornos, la llené de libros. Lo que siempre quise es tener los libros al alcance, sacar y poner, leer hasta la mitad y agarrarlo un año después. Antes de mudarme para acá, la desarmé y la embalé. Y todos mis libros, absolutamente todos, fueron a parar a cajas que hoy en día siguen ahí, embaladas. Algunos libros los pude reemplazar con el IBooks, pero hay reliquias que son irreemplazables.

CINCO. Mi papá y un rico vino.

Como el café y mis amigas, extraño tomar un rico vino con mi papá. Los últimos meses viví en su casa y eso se convirtió en nuestra linda tradición de (casi) todas las noches. Qué casualidad, hoy me enteré que él extraña lo mismo.

Hasta el próximo post!


Comentarios

  1. mercedes marquez comento: May 13, 2017 at 10:01 pm

    Lindo Milli muy lindo mi querida MI!

    Me encanto lo del vino y tu papa,viste como hay cosas que de grande se disfrutan y se descubren esas charlas profundas ya desde otro lado el de la hija casda mama!,y ctas cosas uno capitaliza!!!!
    Excelente,experiencia MILLIE!!!!

    T mando un gran beso y abrazo muy grande!

    • VeveyBA comento: May 17, 2017 at 11:14 pm

      Merce querida!!!! Siempre ahí apoyando lo que escribo y hago con tanta pasión.

      Tal cual, se extrañan esas cosas cuando uno es grande. Lo simple, lo cotidiano, que en definitiva es lo más importante!

      BESOS PARA TODA LA FLIA CONTRADOR!

      Mili

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